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Domesticación ardillas
Las ardillas son animales roedores de aspecto muy simpático.
Debido a su carácter todavía salvaje y silvestre no son demasiado
cariñosas.
Lo más aconsejable es prepararles una jaula grande y amplia hecha de ramas
de árboles y poner a varias juntas para que no se sientan solas.
De esta forma podremos observar como se relacionan unas con otras.
Las ardillas que encontramos en las tiendas de animales están criadas en
cautividad ya que las silvestres, autóctonas de nuestros bosques, están
protegidas y no se pueden tener en casa.
La raza más común es la ardilla coreana.
Si cuando compramos la ardilla, ésta es joven, podremos llegar a domesticarla.
Podemos interactuar con ella siendo cuidadosos con nuestros gestos. Podemos sacarla
de su jaula en una habitación pequeña, sin muebles ni sitios donde
esconderse.
Las ardillas son muy ágiles y rápidas y si no quiere volver a entrar
en su jaula, será tarea difícil atraparla. Además, debemos
protegernos las manos con guantes ya que si las cogemos mal pueden mordernos.
Si la ardilla tiene menos de un mes y la seguimos alimentando con biberón,
será más fácil que confíe en nosotros. De todas formas,
se recomienda adquirir ardillas con más de un mes de vida, que esté
fuerte y sana, aunque esto requiera algo más de paciencia para conseguir
su amistad.
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